jueves, 23 de enero de 2014

Un poema de Miguel Hernández



ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.



Escojo este poema porque habla de los aceituneros y del gran esfuerzo que conlleva este trabajo, que en parte me recuerda a un pequeño periodo de mi infancia. Antiguamente, a este trabajo no se daba la menor importancia, sin embargo, ahora, gracias al gran esfuerzo de los aceituneros, ha tomado gran importancia en Andalucía, considerándose una gran fuente de ingreso económico.

(Jorge Peinado)

miércoles, 22 de enero de 2014

Fallece José María Catellet


El escritor, editor y crítico literario José María Castellet Díaz de Cossío (Barcelona, 15 de diciembre 1926) falleció el pasado jueves 9 de enero en Barcelona a la edad de 87 años.
Castellet desde muy joven se formó como crítico literario en publicaciones universitaria y más tarde se licenció en Filosofía y Letras y en Derecho por la Universidad de Barcelona. En 1959 conoció, en la Escuela de Barcelona, a autores como Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo. A partir de 1968, la intención crítica de Castellet evolucionó hacia el estructuralismo. En 1970 llegaría su obra más conocida, Nueve novísimos poetas españoles, un libro crítico en el cual recoge las obras de los poetas considerados por él como los más renovadores de los años 60, que llegó a originar  un revuelo, al igual que La hora del lector (1957). En 2001 se presentó una reedición de la primera obra realizada por ocho de los protagonistas del libro.
Castellet es el principal teórico y defensor en Cataluña del Realismo histórico y uno de los críticos más influyentes en la renovación técnica y estética que supuso la generación de la década de 1970, tanto en Cataluña como en toda España, culturas que durante su vida intentó afianzar.
Castellet tuvo un papel fundamental en los inicios de Edicions 62, se incorporó como director literario en 1964, ejerciendo tal función durante los 30 años siguientes, además de hacerse cargo durante este tiempo de Ediciones Península, el sello en castellano centrado en el ensayo y el pensamiento. También fue fundador y primer presidente de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, miembro del consejo directivo de la Comunità europea degli scrittori, jurado del Premio Internacional de Literatura y Decano de la Institución de las Letras Catalanas siendo figura fundamental para las letras catalanas en la segunda mitad del siglo XX.
Formado como crítico literario en revistas universitarias, también participó en el consejo de redacción de la revista Laye durante cuatro años, desde 1950, sujeto a una posición crítica sobre la literatura española del momento, publicando así una primera recopilación de artículos llamada Notas sobre literatura española contemporánea (1955).
Conferenciante y ponente en universidades y congresos literarios de todo el mundo, es también autor de numerosos prólogos y epílogos para obras de autores como Steinbeck, Goytisolo, Cela, Lúkacs, Espriu o Vargas Llosa. La mayoría de sus libros han sido  reeditados y traducidos a varios idiomas.
Castellet es autor de una treintena de títulos entre los que se recogen ensayos, estudios críticos y memorias como Lectura de Marcase (1969), Iniciación a la poesía de Salvador Espriu (1971) y, tiempo después Cultura y culturas (1985). Otras publicaciones más recientes son Vuit segles de poesia catalana (2005) en colaboración con J. Molas, Dietari de 1973 (2007), o Seductores, ilustrados y visionarios (2010).
Entre sus libros fundamentales merecen mención también La hora del lector (1957) y Nueve novísimos poetas españoles (1970), así como sus memorias después de tantos años en el mundo de la edición: Los escenarios de la memoria (1988) o Memòries confidencials d'un editor, en los cuales afirma sentirse satisfecho por haber contribuido a internacionalizar la cultura catalana y evitar su provincianización; Seductors, il·lustrats i visionaris (2009), o Tres escriptors amics (2012), entre otros, cerrando con este último título su carrera literaria.

Entre los premios ganados se encuentran Taurus de ensayo (1970), Gaziel de periodismo (1977), Josep Plà de prosa (1978), Cruz de San Jorge (1983) o Joanot Martorell de narrativa (1987). A ellos hay que sumar el Premio de las Letras Catalanas de Ensayo por su obra Els escenaris de la memoria (1989), el Premio Nacional de las Letras Españolas (2010), uno de los galardones mas prestigiosos de España, concedido por ser un hombre capaz de convertirse en bisagra entre la cultura catalana y las del resto de España, o el Premio Nacional de la Cultura en 2011.

(Jorge Peinado y Rocío Santos)

martes, 21 de enero de 2014

Premio Loewe


 
“Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
Unas pocas palabras, unos seres exactos,
Unas horas muy lisas, una playa (quizá)
Donde el daño no acecha.” 

Estos versos forman parte del poema Fuera de sitio, incluido en el libro Los desengaños, con el que Antonio Lucas ha ganado la XXVI edición del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe.
Este joven, nacido en Madrid en 1975, es Licenciado en Periodismo, redactor de cultura en el diario El Mundo y colaborador de RNE. Ha publicado poemarios como Antes del mundo, en 1996 (accésit del premio Adonáis), Lucernario en 1999 por el que recibió el premio Ojo Critico y Las máscaras o Los mundos contrarios, ganador del Premio Ciudad Internacional Ciudad de Melilla.
Asimismo, ha ganado el Premio de Poesía Antonio Machado 2006 y es autor de un trabajo antológico sobre otros autores de su promoción, titulado Ocho poéticas de hoy. Además, está recogido en distintas antologías como pueden ser La lógica de Orfeo y La inteligencia y el hacha, preparadas por Luís Antonio de Villena; 25 jóvenes poetas españoles y 24 poetas espànholes de agora, de Joaquín Manuel Magalhases.
El Premio Loewe le fue otorgado por el jurado presidido por Víctor García de la Concha y formado por algunos de los poetas vivos más importantes en lengua española, como Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Pablo García Baena, Jaime Siles y, por primera vez, dos mujeres, Clara Janés y Soledad Puértolas.
Este mismo jurado, también le ha entregado el mismo premio pero a la Creación Joven, a la poeta cordobesa Elena Medel por el libro Chatterton.
Medel, nacida en Córdoba en 1985, lleva publicando más de diez años poesía, desde que a los 16 años ganara el premio Andalucía Joven por Mi primer Bikini (Premio Andalucía Joven 2001; DVD, 2002; Edición digital en Uno y cero, 2013).  A este poemario le seguirá Tara (DVD, 2006) y los cuadernos un Soplo en el corazón (El Gaviero, 2004) y Vacaciones (4 de agosto, 2007). También ha aparecido en numerosas antologías poéticas, ha escrito relato y crítica y, junto con Alejandra Vanessa, creó en 2004 La bella Varsovia, una editorial que se centra en la difusión de la cultura y la promoción de los jóvenes creadores.
En la obra de Medel ganadora de este premio, toma como referencia al poeta inglés Thomas Chatterton y representa el conflicto entre la realidad imaginada y la realidad vivida. Chatterton emerge como un libro “luminoso en la escritura” y que revela “mas confianza en el lenguaje”, por lo que “se comunica mejor con Mi primer Bikini”.  Los caminos que está siguiendo la poesía más joven hoy en España: amor a la palabra, temor a la realidad, y contradicciones solventes”. En esta convocatoria se presentaron 686 participantes de 26 países, de los que un 13% eran menores de 30 años.
Entre otros escritores que han ganado este Premio a la Creación Joven podemos destacar a Juan Pablo Zapater, Vicente Gallego, Vicente Valero, Josefa Parra, Bruno Mesa, Joaquín Pérez Azaústre, Carlos Fonseca y Javier Vela.

(Ana Garrido y Leticia Rodríguez)

jueves, 16 de enero de 2014

Un poema de Ángel González


 
NADA ES LO MISMO

La lágrima fue dicha.

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:

nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
 


He elegido este poema de Ángel González porque tiene un mensaje de esperanza y optimismo.
Nos cuenta que aunque haya momentos tristes en la vida hay que recordar los buenos y ser positivos en lo que nos queda por vivir.





(María Jesús Parra Ortega)
 

miércoles, 15 de enero de 2014

Fernando Sánchez Mayo publica ‘Un acto mínimo’ y ‘La hierba entre el cemento’


En este último año Fernando Sánchez Mayo, nacido en Córdoba el 22 de enero de 1956, y profesor de Inglés, ha publicado dos libros de poesía que tratan temas completamente diferentes: Un acto mínimo y La hierba entre el cemento.
En Un acto mínimo el autor trata el tema de la muerte, tanto desde la perspectiva metafísica de la levedad del irse para siempre, como a través de personajes históricos que dejaron huella en la forma de hacerlo. Esta obra se divide en dos partes: la primera, titulada “Variaciones de la muerte”, donde el poeta se manifiesta en un plano más personal y emotivo; y “Egregias muertas”, donde Sánchez Mayo rinde homenaje a personajes y mitos de la historia, que, de algún modo, dejaron huella en nuestros días. En esta parte el autor se aleja de la primera persona y ejerce una función más narrativa. Con esta obra el autor fue galardonado con el Premio Juan Bernier de Poesía, en 2012. La hierba entre el cemento, por su parte, trata de cómo el poeta se siente indefenso, exaltado o anonadado, como cualquier otro peatón en medio del tráfico, pero al mismo tiempo participa en la existencia común y la supera por medio de la imaginación. Este poemario, un libro de consolaciones ante la perplejidad provocada por la contradicción, es el más narrativo del poeta en tanto que escribe su propia historia vital cuando parece no estar entre los demás.
Sánchez Mayo es un poeta de sentimientos, que va dando a la luz, de una u otra manera, su intimismo, que demuestra un talante positivo. Su lenguaje es directo y utiliza, sobre todo, la primera persona. También debemos destacar que en su poesía percibimos un afán por lo transcendente y por la poesía arábigo andaluza, al tiempo que piensa que la poesía es una prolongación de su propia realidad.
Entre sus libros, destacamos Acrotera Etrusca (2006); El alma en los ojos, que aunque publicado en 2007, recoge poemas escritos entre los años 80 y 90; y Poemas para un instante (2008).
Además, ha colaborado en el periódico Nuevo Diario de Córdoba y ha publicado en varias revistas y en encuentros poéticos y ha escrito algunos guiones cortos, Los Niños de Lorca y La Cajita de Enea, que han sido seleccionados y premiados por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

(Lorena Yuste y Mónica Madueño)

jueves, 9 de enero de 2014

Publicado el libro de Guillermo Cabrera Infante 'Mapa dibujado por un espía'


El libro póstumo de Guillermo Cabrera Infante titulado Mapa dibujado por un espía acaba de ser recientemente publicado y debería llamarse más bien El mapa de la tristeza, debido al sentimiento de soledad, amargura, indefensión e incertidumbre que lo impregna.
Este libro narra como Cabrera Infante pasó cuatro meses y medio en La Habana, en 1965. Guillermo Cabrera Infante había tenido un conflicto con el régimen en 1961, cuando este clausuró Lunes de revolución, revista cultural que él había dirigido durante dos años y medio en su estancia en Cuba.
Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara, Cuba, el 22 de abril de 1929. Era hijo del periodista Guillermo Cabrera y de Zoila Infante, ambos militantes comunistas y fundadores de la organización del Partido Comunista de Gibara, razón por la cual fueron arrestados, incluso el propio Guillermo Cabrera que con tan solo siete años de edad pasó varios meses en la cárcel.
A los 19 años escribió una parodia de El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, que llevó a Bohemia. Para su asombro, la revista la publicó en 1948 y esto cambió su vida definitivamente. Comenzó a estudiar Medicina, pero lo dejó para estudiar Periodismo en 1950, con lo que descubrió la literatura y el cine, que sería a lo que se dedicaría a lo largo de su vida.
En 1952 los censores del régimen de Batista culparon a Cabrera de incorporar obscenidades en un cuento que había escrito ese año. Como castigo se le prohibió publicar con su nombre, por lo que decidió publicar con el seudónimo de G. Caín. En 1954, se convirtió en crítico cinematográfico de la revista Carteles en la que firmaba con este seudónimo y con la que colaboraría hasta 1960. En la década de los cincuenta, Cabrera Infante escribió la mayor parte de las historias que serían recopiladas más tarde en Así en la paz, como en la guerra.
Tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, Cabrera Infante, que había apoyado la Revolución Cubana, fue nombrado director del Consejo Nacional de Cultura, ejecutivo del Instituto del Cine y subdirector del diario Revolución (actual Granma), encargándose de su suplemento literario, Lunes de Revolución, en el que pretendía llevar a cabo los sueños de libertad y desarrollo cultural de la revolución.
En 1962, Cabrera Infante fue enviado a Bruselas como agregado cultural de la embajada
Cubana. Durante su estancia en Bélgica, escribiría Un oficio del siglo XX (1963).
En Cuba fue retenido por el Servicio de Contrainteligencia durante cuatro meses, hasta que, finalmente, pudo salir al exilio. Cabrera Infante y su familia fueron a Madrid y luego a Barcelona. Sin embargo, las dificultades económicas y la negativa del régimen franquista a regularizar su situación le movieron a mudarse a Londres, donde se instaló definitivamente. En la experiencia del breve retorno a su isla natal sería plasmada en este libro recientemente publicado.
En esta ciudad publicó su primera novela de mayor éxito, Tres tristes tigres, que originalmente se denominó Ella cantaba boleros. En realidad se trataba de una versión retocada de su anterior trabajo Vista del amanecer en el trópico (premio Biblioteca Breve 1964). Se caracteriza por el uso de coloquialismos cubanos y abundantes guiños y referencias a otras obras literarias. En ella relata la vida nocturna de tres jóvenes en La Habana de 1958. En Cuba la obra fue tachada de contrarrevolucionaria y Cabrera fue expulsado de la Unión de Escritores y Artistas y calificado de traidor. Nunca regresó a Cuba y se negó a que sus obras Tres tristes tigres y La Habana para un infante difunto fueran publicadas dentro de la línea de edición de emigrados del Misterio de Cultura.
En 1970 se instaló en Hollywood para dedicarse al mundo del cine como guionista y en 1979 publicó su segunda obra más famosa, la novela titulada La Habana para un infante difunto.
Ganó el Premio Cervantes en 1997 y en 2003, el Internacional de la Fundación Cristóbal Gabarrón en la categoría de Letras.
En sus últimos años de vida, fue ingresado en un hospital de Londres debido a una fractura de cadera con la que contrajo septicemia, de la que falleció el 21 de febrero de 2005; la noticia de su muerte no fue recogida en Cuba.
Su influencia es visible en la obra de autores de otras generaciones, como en La guaracha del Macho Camacho del puertorriqueño Luis Rafael Sánchez o en Última rumba en La Habana del cubano Fernando Velásquez Medina.

(María Jesús Parra Ortega e Inmaculada Márquez Torres)


miércoles, 8 de enero de 2014

María Victoria Atencia declarada autora del año 2014


La Junta de Andalucía ha declarado autora del año 2014 a la escritora María Victoria Atencia García. El consejero de Educación, Cultura y Deporte subrayó a través de un comunicado que María Victoria Atencia “es una de las voces esenciales de la literatura española del siglo XX”. Con este motivo, y como se hace todos los años, la Consejería realizará un programa de actividades que se desarrollará durante todo el año 2014 y que girará en torno a la figura y obra de la declarada autora del año 2014, María Victoria Atencia. Primeramente se impartirán unas jornadas dedicadas a esta poetisa malagueña, en las que los principales especialistas analizarán su figura y su obra relacionándola con su época.
María Victoria Atencia García nació en Málaga el 28 de noviembre de 1931. Es piloto de aviación, poetisa española que pertenece a la generación del 50, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, de las Reales Academias de Cádiz, Córdoba, Sevilla y San Fernando y también es consejera de varias fundaciones y centros.
Entre las obras de María Victoria Atencia destacan las siguientes: Arte y parte (1961), es su primer libro, en los poemas de este libro habla sobre su adolescencia: el mundo revivido de su colegio y de su espiritualidad; Cañada de los ingleses (1961), en los poemas de este libro trata temas como el gozo por la vida, el reconocimiento del hecho de la muerte y el reposo en el cementerio de los ingleses; Marta & María (1976), donde se cuenta el amor de dos hermanas a un mismo hombre; Los sueños (1976), en los poemas de esta obra, la autora nos narra sueños en los que pone de relieve lo subconsciente con la poesía a través de una imaginería que comparten y que les sirve de mutuo apoyo; Ex libris (1984) es una transitoria colección de sus libros centrales junto a una breve muestra de sus entregas iniciales y un corto avance de las que preparaba por entonces; La pared contigua (1989) en el que nos muestra una apertura hacia el mundo de los otros, una contemplación del ámbito de los demás.
Además, María Victoria Atencia ha publicado dos antologías: una titulada La señal, y otra titulada Antología poética (1990). Otras de sus obras son: La intrusa (1992), donde nos habla de ella, la intrusa, durante todo el libro, aunque no nos revela quien es ella; El puente (1992), es un libro en el que se cuenta las vivencias durante sus viajes realizados; Las contemplaciones (1997), en la que expresa la intención de prohibición de sentir  nostalgia a la contemplación de paisajes, ciudades y obras de arte (Premio Andalucía de la Crítica y Premio Nacional de la Crítica 1998).
La poesía de María Victoria gira siempre sobre su propio centro y habitación.
María Victoria Atencia ha recibido varias distinciones, además de los dos premios ya nombrados por su obra Las contemplaciones, ha obtenido el Premio Luis de Góngora de las Letras Andaluzas y el VII Premio Federico García Lorca. También fue postulante al sillón “n” de la Real Academia Española, junto con Carmen Riera, siendo esta la elegida para ocuparlo. Es Hija Predilecta de Andalucía y doctora Honoris Causa por la Universidad de Málaga. En enero del 2000 se le dio el nombre de esta escritora a un instituto de Enseñanza Secundaria de Málaga, su ciudad. 

(Lorena Yuste y Mónica Madueño)