miércoles, 19 de septiembre de 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

ENTREVISTA A GUILLERMO BUSUTIL


-¿Qué supone para su vida y para su carrera un premio del nivel, del Andalucía de la Crítica?
Hombre, pues un reconocimiento a tu trayectoria, al esfuerzo que supone escribir un libro.
En este caso me ha llevado dos años, dos años que suponen sacrificarte, dejar de salir, sentarte y trabajar ese verano… La escritura es un trabajo en soledad.
Y luego está el hecho de que haya sido la primera vez que se haya premiado a un libro de relatos en dieciocho años, también es un reconocimiento para el género. Y tiene una gran importancia porque lo dan los críticos, los compañeros de la crítica, que son un poco los que tienen la responsabilidad y el trabajo de evaluar, para tomarle el pulso a la literatura que se crea.
Por tanto, supone algo muy gratificante.
-¿Cómo y cuándo nació su afición por el mundo de la literatura, de escribir?
Pues desde niño, desde pequeño, a mí me contaban historias, me imagino que como a ti, mi madre, mis abuelos…  Y luego a mí me gustaba hacer esas historias para mis hermanas. Yo me crié a caballo entre un barrio de Granada y un pueblo de la sierra de Granada y me encantaba escuchar a los amigos de mi abuelo, que normalmente casi todos eran agricultores, cómo contaban historias del campo que luego yo más o menos transcribía.
Y de los ocho a los diez años, di un paso más adelante y me dediqué a escribir pequeñas novelitas del oeste en octavillas, que yo grapaba. Las encuadernaba y les colocaba una portada. Luego, las vendía en el recreo de mi colegio a diez pesetas el ejemplar único entre mis compañeros que las compraban.
Y ahí fue cuando fui consciente de que la literatura era mi camino y de que, además, me daba dinero.
-Además de escribir, ¿qué otras aficiones tiene?
Bueno, aficiones tengo muchas: soy un gran oyente de música, especialmente de la música jazz, me gustan mucho los deportes, en especial el ciclismo y la natación, los cuales practico. Y el medio fondo; he sido profesional en 1500 metros durante muchos años en mi juventud.
Me gusta muchísimo viajar. De la lectura no te digo nada porque no es para mí una afición, es un trabajo.
Me hice periodista porque siempre me he interesado por el mundo de la cultura y de la crítica literaria.
Otras dos aficiones que tengo muy marcadas son el mundo del cine, que forma parte de mi educación sentimental desde la infancia. Y luego he ejercido durante mucho tiempo la crítica del cine y la crítica de las artes y la arquitectura, que me apasiona. Si no hubiese sido periodista, posiblemente me hubiera decantado por la arquitectura.

-¿Puede en la actualidad un escritor dedicarse solamente a la literatura para “sobrevivir” en el día a día?
Es muy difícil, es muy difícil. Hoy en día de la literatura solo pueden vivir diez escritores: Arturo Pérez Reverte, Antonio Gala o Fernando Iwasaki, autores muy considerados. Es muy difícil vivir de la literatura. Normalmente los escritores nos ramificamos en la parte crematística bien a través de la enseñanza o a través del periodismo o de las colaboraciones de prensa.

-¿Qué influencia ha recibido para la creación de este libro, Vidas prometidas, con el que ha conseguido el premio?
Bueno, después de un octavo libro y después de tantos años, uno ya no tiene influencias; la influencia se da sobre todo cuando comienzas a escribir, porque copias un poco a los maestros que has leído y en los que te inspiras.
Pero por buscar una influencia de Vidas prometidas, quizás más que influencia ha sido la necesidad de contestar a la realidad defectuosa que estamos viviendo. Una realidad marcada por la crisis económica, por la pérdida de valores, por la pérdida de la educación, la devaluación del concepto de la lectura y del lenguaje como patria y como desarrollo intelectual y personal de la gente.
Así que podríamos hablar de cómo la realidad me ha influido para aceptarla y para interpretarla y devolvérsela a los lectores con un atisbo de esperanza. 

-¿Qué escritores de relatos nos recomienda para iniciarse en el mundo de la lectura?
Bueno, pues hay muchos para decirte, depende del gusto que tengáis los jóvenes lectores. Pero hay magníficos escritores, por ejemplo, un escritor que lo toca todo en el mundo de la literatura, todos los géneros (el fantástico, la ciencia ficción, lo policíaco, el misterio…) es Poe; los relatos de Poe siempre tienen una grandeza tremenda.
También son muy interesantes Borges, que te exige un alto nivel de comprensión, Cortázar, que es mucho más fácil, o Carver, un escritor norteamericano que tiene una historia aparentemente sencilla con un lenguaje muy directo, muy coloquial. Serían lecturas muy importantes para iniciarse en la lectura.
Luego ya es cuestión de ir subiendo el nivel y tratar escritores andaluces y españoles con una buena nómina, gente como Andrés Neuman, Juan Bonilla, Navarro, Iwasaki.
Hay muchos, pero los más fáciles para leer son los primeros que te he nombrado.

-¿Qué opina sobre la actual crisis que hay en España y cómo cree que podría abordarse este tema desde la literatura?
Bueno, pues yo creo que desde la literatura se debe tratar con una mirada crítica y lúcida. Entre otras cosas, también porque los escritores somos personas, no estamos encerrados y aislados en una torre de marfil con una serie de privilegios por encima de los mortales y somos ciudadanos que pagamos impuestos y sufrimos como cualquier hijo del vecino la crisis.
Pero yo creo que el escritor ha de contestar, preguntar, indagar, proponer soluciones y poner el acento en algo que yo he intentado poner en los relatos de Vidas prometidas, que es hablar de la deshumanización de la economía y acercarnos más a una economía a tamaño humano, una economía que sea más humanista en todos los sentidos, en el intelectual, en el sentido del pensamiento económico, en el sentido del pensamiento moral y, también, digamos, en ese sentido cotidiano del hombre común, que es volver a trabajar para vivir y soltar un poco el lastre de lo que estamos haciendo, que es exclusivamente vivir para trabajar. Nos hemos convertido en cobayas dentro de esa pequeña noria y estamos todo el día dándole sin saber hacia dónde vamos.
Yo creo que la literatura tiene que darle a los escritores esa pausa y abrirles caminos y propuestas de: ¡Vamos a detener la rueda en la que estamos inmersos! ¡Vamos a pensar y a contribuir en humanizar la economía para mejorarla!

-¿Por qué intercala anuncios publicitarios entre sus relatos?
Porque la poética del libro es la promesa de la vida. La vida está llena de promesas, promesas laborales, personales, promesas que desearíamos que no se hubieran cumplido, promesas que no se cumplen, que se cumplen a medias… y las vamos viendo cuando vamos madurando. Entonces dentro de esta poética, aquello que más promete cambios o logros en la vida es la publicidad: cómprate un coche para correr más, para ligar más o cómprate un perfume para ser más guapo o más atractivo.
Entonces, quería hacer ese guiño a la publicidad, que es el efecto placebo de la realidad y lo que más promete y lo más promesas incumple.

-¿Cuál cree que sería el mayor atractivo que el público podría encontrar a la hora de leer Vidas prometidas?
Pues yo creo que el éxito del libro entre los lectores, precisamente, por lo que me dicen cuando voy a los clubes de lectura, cuando voy a institutos y hablo con personas de vuestra edad, es que se sienten muy identificados, se ven muy reflejados en los relatos. Muchas veces me dicen: “Son relatos que me han pellizcado emocionalmente” o “Son relatos que me han pasado a mí, o a mi madre, a mi padre, a mi hermano…”. Pues yo creo que he conseguido crear pequeños espejos donde los lectores se miran y se reconocen.

-Como hemos dicho antes, es la primera vez que el Premio Andalucía de la Crítica es entregado a un libro de relatos, género al que también pertenece el libro premiado con el “Ópera prima”. ¿Estamos ante un buen momento para ese género?
Sí. Estamos ante un buen momento. Aunque no estemos ante un momento dorado del género, nos encontramos mucho mejor que hace quince años o, incluso, cuando yo empecé. Cuando mi generación empezó, en los años 80, era muy difícil publicar relatos. No había editoriales que publicasen relatos. Había premios. Entonces, casi toda la Generación del 61 nos curtíamos en premios, premios importantes como eran San Sebastián o Ignacio de Aldecoa, que es una manera de ir dándonos a conocer, de publicar en las dos o tres revistas que había en España de relatos. Pero, como te digo, no había editorial, ni había un apoyo. Incluso, era un género muy devaluado. Se consideraba un género menor, de iniciación a la literatura, que es un craso error. El relato es un género con unas normas y una exigencia completamente diferente a la de la novela.
Sin embargo, desde hace diez años, han coincidido en el mercado varios factores. El primero, la aparición de varias editoriales especializadas en la publicación de relatos, como Páginas de Espuma, Editorial TropoEditorial Menos Cuarto, o las andaluzas Cuadernos del Vigía y Traspiés. Luego, al mismo tiempo, ha coincidido la explosión de madurez de todos los escritores de la Generación del 60, como los que ya te he nombrado: Juan Bonilla, Hipólito Navarro, Iwasaki… y al mismo tiempo la aparición de nuevos jóvenes escritores y escritoras de relatos que han irrumpido con mucho talento y con mucho empuje. Entonces, la combinación de ambas cosas ha hecho que el relato, ahora mismo, esté en un buen momento de crecimiento y que haya avanzado en la escalera de la literatura, en la escalera del mercado, cinco o seis escalones. Pero todavía está en términos de desigualdad con la novela. Esperemos que poco a poco se vaya equilibrando.

-Muchas gracias por su colaboración. 


(Blas Sánchez Villarejo)

MUERTE DE CARLOS FUENTES


El pasado 15 de mayo falleció el escritor mexicano Carlos Fuentes. Hijo de diplomático, nació en Panamá el 11 de noviembre de 1928, y fue uno de los escritores más conocidos de finales del siglo XX. Ha sido candidato en diversas ocasiones al Premio Nobel de Literatura y es conocido principalmente por sus novelas y ensayos, entre los que destacan La región más transparente o Aura. Entre sus relatos más conocidos destacan Los días enmascarados o Cantar de ciegos, y entre sus cuentos podemos señalar Cuentos fantásticos que contienen ocho relatos o Cuentos naturales que contienen seis relatos. También es un buen dramaturgo y ha escrito obras como Todos los gatos son pardos o El tuerto es rey

El escritor dispone de una obra literaria extensa y por ello ha recibido numerosos premios como el Premio Rómulo Gallegos por la obra Terra Nostra, el premio Cervantes en 1987, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1994 o el Premio de Real Academia Española de creación literaria o el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha recibido en 2008.

En 2001, fue nombrado honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.
El Consell de Govern de la Universidad de las Islas Baleares lo nombró justamente un día antes de su muerte “Doctor Honoris Causa” a propuesta del Departamento de Filología Española, Moderna y Clásica. 

(María Fernández, Natalia Ruiz y María Ruiz)

lunes, 21 de mayo de 2012

DOS NUEVOS ACADÉMICOS DE LOS PEDROCHES

La Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba es una Corporación de Derecho Público de naturaleza esencialmente cultural, cuya finalidad principal es fomentar los trabajos de investigación en todas las ramas que su título comprende y estimular la difusión pública de toda clase de conocimientos y actividades científicas, históricas, literarias y artísticas.
Entre los nuevos ingresos como académicos destacamos los de Eulalio Fernández Sánchez y Juan Bautista Carpio.





 Juan Bautista Carpio Dueñas, profesor y arqueólogo. Nació en Pozoblanco el 21 de abril de 1968 aunque en la actualidad reside en Torrecampo. Es director del Museo PRASA Torrecampo. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Córdoba. En 1998 obtuvo el doctorado en la misma universidad con su tesis doctoral de historia medieval. Ha obtenido el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Córdoba en el año 2000, en la sección Arte y Humanidades.




Eulalio Fernández Sánchez nace en Añora (Córdoba). Licenciado en Filología Inglesa, ha impartido clases en la Facultad de Filología inglesa. Actualmente, es decano de la Facultad de Filosofía y Letras.
Desde aquí les damos la enhorabuena.


(Alba Rodríguez, José María López y Alicia López)

TOMÁS SEGOVIA Y MARTÍNEZ PISÓN: PREMIOS DE LA CRÍTICA

Los premios de la Crítica son unos galardones literarios anuales que empezaron a concederse en 1956, en el mes de abril, por la Asociación Española de Críticos Literarios a las mejores obras literarias en las categorías de narrativa y poesía publicadas durante el año anterior, en las cuatro lenguas oficiales del estado. A pesar de no tener dotación económica, está considerado uno de los galardones más prestigiosos de España.

El premio de la Crítica 2012 ha sido fallado el 21 de abril en Soria y ha sido concedido a Tomás Segovia, fallecido el año pasado en México, con la concesión del galardón a su último libro de versos, Estuario, dentro de la modalidad de poesía y a Ignacio Martínez de Pisón, en la modalidad de narrativa con su obra El día de mañana que ambientan una novela concebida en forma de mosaico a partir de los testimonios de un grupo de personas que sirven para definir no solo al protagonista de la trama, sino la atmósfera política y social de la época.
Os dejamos un enlace que nuestros compañeros han dedicado aTomás Segovia.

Ignacio Martínez Pisón nació en Zaragoza en 1960 y es un gran escritor y guionista español. También se le ha otorgado el Premio Ciutat de Barcelona, que reconoce al autor por un libro que recorre una trayectoria que abrió en 1984 con la obra La ternura del dragón y que ha tenido en la Guerra Civil una de sus principales constantes.
En lengua gallega, en la modalidad de narrativa ha ganado Antón Riveiro con su obra Laura no deserto y en poesía ha sido Olga Novo por su obra Cráter. Por su parte, Jaume Cabré con su obra Jo confesso ha ganado el premio de narrativa en lengua catalana, mientras Perejaume con la obra Pagèsiguel ha conseguido el premio de poesía. En lengua vasca, en la modalidad de narrativa lo ha ganado Harkaitz con su obra Twist y en poesía ha sido Aritz Gorrotxategi con la obra Hariaz Beste.

(María Fernández, Natalia Ruiz y María Ruiz)

viernes, 18 de mayo de 2012

JOAQUÍN PÉREZ AZAÚSTRE PUBLICA LOS NADADORES


Joaquín Pérez Azaústre nació en Córdoba en 1976. Es columnista del Grupo Joly y Diario Abierto. Vive entre Bruselas y Madrid, donde obtuvo una Beca de Creación en la Residencia de Estudiantes entre 2000 y 2002, y se licenció en Derecho por la Universidad Complutense.

  Ha publicado los libros de poemas como Una interpretación en 2001 con la que recibió el Premio Adonáis, Delta en 2004, El jersey rojo en 2006,  con el que recibió el Premio Fundación Loewe de Creación Joven, El precio de una cena en Chez Mourice, en 2007 y Las Ollerías, en 2011 con el que recibió el XXIII Premio Internacional Fundación Loewe.  
También ha publicado Lucena sefardita, La ciudad de los poetas, Carta a Isadora, Premio Andalucía Joven, y las novelas El cuaderno naranja, en 1998, América en 2004, El gran Felton, en 2006 y La suite de Manolete, en2008. Con esta última recibió el Premio Fernando Quiñones. Fue coordinador de la antología contra la invasión de Iraq En pie de paz. Escritores contra la guerra en 2003.

En su última novela, publicada la semana pasada, Pérez Azáustre disecciona los miedos contemporáneos en Los nadadores. Es un relato de tono existencialista sobre la soledad y la disolución de la identidad en un mundo crecientemente hostil.
Jonás, fotógrafo de prensa de vida solitaria, es el protagonista de Los nadadores, una indagación de perfil existencialista en los caudales de vacío de la vida contemporánea. Lo urbano y lo simbólico, la fragmentación de la identidad y la tiranía del recuerdo confluyen en un relato de inquietantes texturas con el que el cordobés debuta en la editorial Anagrama.
El protagonista se encuentra en la piscina, una metáfora de un mundo líquido y peligroso que impone la supervivencia como combate de cada día y que se revela como ámbito de conocimiento, como reto físico y anímico para un personaje que encadena brazadas como quien despoja a una verdad de sus capas. La piscina activa el sistema interno de coherencias que vertebra una novela en la que una densa ambigüedad se incrusta en las escalas de lo cotidiano. No resulta casual que en una de las secuencias culminantes del relato, el personaje acabe involuntariamente en una piscina.
La autonomía del relato es plena en una obra que marca el arranque de un nuevo tramo en la trayectoria novelística de Pérez Azaústre, si bien no se prescinde de algún anclaje en propuestas anteriores como el tema de la identidad o la relevancia concedida a la ciudad como escenario para el hallazgo, para el encuentro o la demolición. Con una sutil minuciosidad en la descripción de lo doméstico y lo habitual que remite a Muñoz Molina y una clave de poesía oscura que conecta con el mejor Paul Auster, Los nadadores emerge como radiografía severa y paradójica de un tiempo que impone las más feroces formas de soledad que el hombre ha conocido.

(Elena González Moreno y Luis Alberto Tena )

jueves, 17 de mayo de 2012

ENTREVISTA A MANUEL DEL PINO


1.¿Con cuántos años empezó a escribir?
Desde la adolescencia, cuando tenía 14 ó 15 años, sentí una necesidad de expresarme escribiendo, que desde luego no podía explicarse por un beneficio laboral inmediato, ni tampoco por las circunstancias. Desde entonces lo he mantenido, con fases más o menos intensas; es decir, desde hace 25 años, toda una vida.

2. ¿Qué le aporta a usted la escritura?
Sobre todo la satisfacción íntima que a cada cual le produce practicar su hobby favorito o su vocación. También sirve para crecer como persona, para aprender muchas cosas sobre las que investigas al escribir. Y luego es una faceta más de tu vida, que te sirve como compensación de los jaleos laborales o familiares. Es una afición sana y positiva, que no es poco; como un deporte mental.

3. ¿Por qué ha decidido debutar en la narrativa larga con una obra de género policíaco?
La novela negra me parece el género más apropiado para plasmar la cierta experiencia de vida que ya tengo a los 40 años. En un caso policíaco puedes reflejar unos personajes que te parecen muy interesantes, una concepción de la vida, de la sociedad y de tu época. Además es uno de los pocos géneros que te permite acceder a este exigente mercado, porque una novela experimental, por bien escrita que estuviera, se quedaría en el cajón, o casi nadie la leería.

4. ¿Cuánto tiempo le ha dedicado a su nueva novela? ¿Y cómo consigue compaginar su trabajo como profesor con la escritura?
A esta novela le he dedicado bastante más de un año, eso sin contar con los duros y largos meses de buscar editorial, tarea ya de por sí muy difícil. Pero a mí me gusta decir que en realidad he necesitado 40 años para escribir esta novela, ya que en este punto de madurez está toda mi vida.
Para compaginarlo con mi trabajo necesito gran disciplina, fuerza de voluntad, constancia y pasión por la literatura. Procuro escribir todas las tardes libres, como si fuera un segundo trabajo, y con frecuencia también fines de semana y fiestas.

5. Sabemos que es usted un gran lector de novela negra, ¿qué autores y qué obras le han inspirado para escribir Olivas negras?
Entre los españoles actuales, me influyeron bastante Lorenzo Silva, Juan Madrid y Domingo Villar, con su primera novela “Ojos de agua”. De los americanos, prefiero a Dashiell Hammett, James Ellroy y Bukowski, entre otras muchas lecturas.

 

6.- ¿Qué autores nos recomendaría para iniciarnos en el género?
Por ejemplo Arthur Conan Doyle, con sus “Aventuras de Sherlock Holmes”. Y más actual en España, Carlos Ruiz Zafón, que no es de novela negra, pero tiene unas maravillosas historias de misterio para jóvenes, como “El príncipe de la niebla”, “Las luces de septiembre” y “Marina”.

7. ¿Que proyectos tiene usted para el futuro?
Si “Olivas negras” tiene cierta repercusión en el público, podría haber una segunda entrega en el futuro, una continuación de la saga con los mismos protagonistas, el inspector Jorge Leiva y la agente Carla Ruiz, y otro caso policíaco atractivo por resolver. También sigo con mis aforismos de filosofía, en plan más íntimo.

8. ¿Qué sensaciones ha experimentado al presentar su libro en Córdoba? ¿Qué espera de la presentación en Pozoblanco? ¿Cómo está siendo la aceptación por parte del público?
La presentación en la Feria del libro de Córdoba fue bonita y emotiva, y estoy seguro de que también lo será en Pozoblanco, donde estuve igualmente bastante tiempo viviendo y trabajando. Para comprobar la recepción del público debes ir con paciencia, sobre todo cuando es tu primera novela. Pero por lo visto “Olivas negras” está empezando a tener ya cierta aceptación.

9. ¿Qué le parece volver a Pozoblanco, donde ha vivido varios años, para presentar este libro?
Es una ocasión estupenda para visitar Pozoblanco y los amigos de aquí, donde pasé algunos de los mejores años de mi vida, y cuyo recuerdo me acompaña siempre. Me parece un lugar inmejorable para dar a conocer mi novela “Olivas negras”.

10. Su novela y la de un amigo suyo, Félix Ángel Moreno, son las dos obras que inauguran una nueva colección. ¿Qué supone esto para usted?
Es una gran satisfacción que “Olivas negras”, junto a “Un revólver en la maleta” de Félix Ángel Moreno, inaugure la colección “Estrella negra” de la editorial Cuadernos del Laberinto, de Madrid. Estamos muy orgullosos de que la editorial haya confiado en nosotros, y además es una confirmación de que estos 20 años de pasión por la literatura han sido un acierto que bien merecía la pena.

(Javier Rojano, Carmen María Moreno y Andrea Torrico)